lunes, 6 de octubre de 2014



Me encanta la frase de "los abrazos tejen abrigos para el alma".
Hay veces que nos sentimos como desangelados, necesitamos un achuchón bien dado para remover nuestra energía y comprobar que estamos llenos de ella, de pronto percibimos una agradable sensación de calor... y nos sentimos capaz de hacer lo que sea. Algo ha ocurrido en nuestro interior.

Estar congelado significa en un ser humano carecer deliberadamente de sentimientos, especialmente hacia la propia persona, pero también, y a veces más todavía, hacia los demás. Por eso debemos abrazarnos sinceramente, pues el alma no responde a la frialdad, sino al calor. Una actitud helada apaga el fuego creador de toda persona. La frialdad es el beso de la muerte de la creatividad, de la relación y de la vida. 
Cuando  necesitamos algo, debemos pedirlo con naturalidad, sólo de esta manera nuestros corazones estarán en armonía y serenidad. Por eso es tan importante el movimiento, la acción, si nos quedamos paralizados, el frío glacial inundará nuestro corazón.

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