miércoles, 1 de octubre de 2014

Cuando te ataquen sin razón, intenten sabotearte, ponerte de mal humor, hacerte sentir insegura o provocar que estalles de rabia. En ese tipo de situaciones es cuando más tienes que continuar dando lo mejor de ti: Que no puedan apagar tu luz

Había una vez una luciérnaga que, día tras día, era perseguida por una serpiente.
La luciérnaga, que estaba demasiado cansada para continuar huyendo, se detuvo para hablar con su perseguidora.
- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- Como te voy a comer  de todos modos, pregunta lo que quieras. -contestó la serpiente.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia ? – preguntó la luciérnaga.
- No. – dijo la serpiente.
- ¿Te he hecho algún mal?
- No.
- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
Porque no soporto verte brillar.

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