Me di cuenta que la vida es jueza, abogada y acusación particular al mismo tiempo… dependiendo del camino que tomas. Si no nos presentara ciertos retos de vez en cuando, el juego que nos plantea a diario sería aburrido y monótono. Terminaríamos inmersos en una desesperante ociosidad. Hay que atreverse a vivir la vida, plantarle cara, aceptar sus retos. Nadie dijo que sería fácil ni tremendamente divertido. Precisamente por eso, porque la vida se improvisa a cada paso, porque no sabemos qué va a ocurrir en el minuto siguiente… debemos aprender a afrontar cada situación. Si no nos queda más remedio que representar nuestro papel, seamos los protagonistas de nuestras vidas y aprendamos a improvisar.
El día que empecé a sentir la vida aprendí que se brilla mucho más cuando te centras en realzar los aspectos positivos de otros, sus habilidades, sin llegar a ser servil. Porque para ‘crecer’ no es necesario pisar a otros, ni se ‘brilla’ ocultando otras luces... No, no es ése el camino. Lo único que nos ensalza como personas es la humildad. Así es. Si quieres ser grande, sé pequeño. En el mundo que habitamos casi nada es lo que parece y casi todo está al revés. Es parte del juego. Sé pequeño, ayuda al que te necesita y serás el más grande de todos… pero no tengas la pretensión de ser grande. Simplemente sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario