Amigos que están siempre.
“Quién tiene un amigo, tiene un tesoro”. Absolutamete cierto, no creéis?
Amigos… esas personas que están en nuestra vida desde que somos pequeñitos. Amigos que, incluso y afortunadamente, podemos conservar aún desde aquellos tiempos y que estamos convencidos que son “para toda la vida”. Esos amigos que conocemos pasados unos años de colegio y que se integran en nuestro círculo para quedarse. Los amigos de la adolescencia, los de la etapa universitaria… Y aquellos que aún nos quedan por conocer.
Todos ellos, sean muchos o sean menos, sean los que sean, nos conocen. Incluso tan a fondo, que seamos capaces de vernos reflejados en sus ojos, y que sepan todo de nosotros sin que hagan falta las palabras. Amigos que están ahí siempre y a cualquier hora. A los que llamas a altas horas de madrugada para conversar, para llorar, desahogarte o para contarles la noticia de última hora. Porque, aunque lleves dos minutos sin verlos, ya les están echando de menos.
Amigos para las alegrías, y para los momentos menos alegres. Amigos que están siempre, siempre ahí.
Siempre estáre aquí para vosotros.
Quiero dedicar este post a todos mis amigos porque me siento orgullosa de ellos, porque les quiero y les necesito. Y porque me siento con el deber de agradecerles tantos momentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario