Coge un calendario, échale un vistazo rápido para que tomes conciencia del tiempo que te queda de descanso, si contamos las horas que le dedicamos al trabajo, ¿cómo no vamos a llevar la cuenta de las que pasamos disfrutando? No taches los días que restan de mes, pero apunta en cada jornada el nombre de quien lo hizo especial, el momento que te sacó la sonrisa más bonita, el lugar en el fuiste feliz minutos, horas, días… Tachar y apuntar, superar y recordar, acabar y empezar, la vida misma.
martes, 26 de agosto de 2014
Estos días apetece comerse el mundo, a trocitos… Tenemos ganas de nadar hasta la boya, de sonreír a la cámara y de reencontrarnos con quienes no tenemos cerca el resto del año. Queremos cenas inolvidables, que acaben con un buen brindis y mejores deseos para los que nos rodean. Nos gusta sentarnos en la orilla y que la gente nos esquive en sus paseos, estar sin estorbar, de eso se trata.
Coge un calendario, échale un vistazo rápido para que tomes conciencia del tiempo que te queda de descanso, si contamos las horas que le dedicamos al trabajo, ¿cómo no vamos a llevar la cuenta de las que pasamos disfrutando? No taches los días que restan de mes, pero apunta en cada jornada el nombre de quien lo hizo especial, el momento que te sacó la sonrisa más bonita, el lugar en el fuiste feliz minutos, horas, días… Tachar y apuntar, superar y recordar, acabar y empezar, la vida misma.
Coge un calendario, échale un vistazo rápido para que tomes conciencia del tiempo que te queda de descanso, si contamos las horas que le dedicamos al trabajo, ¿cómo no vamos a llevar la cuenta de las que pasamos disfrutando? No taches los días que restan de mes, pero apunta en cada jornada el nombre de quien lo hizo especial, el momento que te sacó la sonrisa más bonita, el lugar en el fuiste feliz minutos, horas, días… Tachar y apuntar, superar y recordar, acabar y empezar, la vida misma.
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