martes, 19 de agosto de 2014
Si alguien me ha quitado las verguenzas en la vida ha sido mi padre… Me refiero a esas verguenzas tontas que tenemos en la vida … A decir las cosas, las buenas, y las malas … A expresar con total libertad mis sentimientos y mis ideas … A contestar un “no lo sé” a una pregunta sin complejos … A disfrazarme … A vestirme como me diera la gana … A llevar el pelo como quisiera … A decir no cuando quiero decir no, y que eso no me supusiera ningún problema … A buscarme ante el espejo y aceptarme … A mirar siempre a los ojos … A reirme de mis problemas, de mis circunstancias, de mis penas, de mis tristezas, del concepto de la vida, y de la muerte … De mi misma … Sin complejos, sin miedos absurdos, sin verguenzas, … Hace poco, un buen amigo me preguntó con cierta curiosidad: “¿No te da verguenza expresar tus sentimientos de una forma tan abierta?” … Mi respuesta fue inmediata: “Me daría verguenza no hacerlo”
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