martes, 4 de noviembre de 2014

           La Vida, con todo lo que implica vivirla, es una constante senda repleta de momentos únicos e irrepetibles; es una oportunidad constante de Amor colmada de insaciables gestos, caricias, palabras y silencios perecederos para la rutina e inmortales para el Alma. Siempre y cuando en el deseo de experimentarla seamos capaces de abrir nuestro corazón a ella, comprobaremos que lo único que nos pide la Vida es que seamos felices. Por lo tanto, ser felices o no va a depender únicamente de nuestra actitud frente Ella.

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