Las mujeres que tenemos la suerte de tener una hermana conocemos el amor verdadero de una forma diferente al resto. Ese cariño incondicional que te hace querer a otra mujer hasta el punto de dar tu vida por ella.
Es un amor totalmente extraño, irracional y hasta loco, porque podemos tener ganas de matarla en algún momento pero no seríamos nada sin ella. Las hermanas, al crecer juntas tienen una conexión irrompible que traspasa el tiempo y el espacio. No importa que tan diferentes sean o el tiempo que pasen sin hablar por las circunstancias de la vida, van a ser las mejores amigas hasta el final.
Ellas te conocen tanto que saben exactamente cuáles son tus debilidades, tus manías, tus miedos y hasta los sonidos que haces al dormir. Obviamente tu también podrías decir de memoria cada cosa que a ella le molesta o la pone feliz.
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