Desde que nacemos, toda persona tiene un sueño. Un sueño mayor al de tener algo material al alcance de todos. Hay personas que luchan y lo consiguen; otras que luchan y no lo consiguen: otras que se quedan en mitad del camino; y otras que ni siquiera lo intentan. Hay personas más conformistas, otras más ambiciosas. Y es que hay veces que ni siquiera sabemos por dónde empezar. Recurrimos a las estrellas fugaces, a cruzar los dedos, a tocar madera. Pero no hay truco más fiable guiarte por el corazón. Y es que no importa cuándo se cumpla. ¿O acaso la edad es un problema a la hora de soñar? Ya lo decían: soñar es gratis. Cierra los ojos y déjate llevar.
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