Durante el día todos tenemos nuestro rol, nuestros cometidos. Hay personas que estudian anhelando un futuro provechoso, otros trabajan y otros pelean por encontrar ese sitio que les permita una estabilidad laboral. Pero cuando llega la noche, cuando acaba el día, llega ese momento. El momento en el que todos podemos ser aquello que queramos.
Es el mundo de los sueños.
Cierras los ojos y empiezas pensando en algún tema que te interesa o, quizás algo que has dejado pendiente para mañana y no dejas de darle vueltas pero poco a poco, las ideas se mezclan. La respiración se ralentiza y ya no eres el dueño de tus pensamientos. Estás soñando.
Hay gente a la que le gusta buscarle sentido a los sueños. Yo prefiero vivirlos. Prefiero disfrutarlos. En ese mundo, las reglas fundamentales no existen. Puedes volar si tú quieres, ser un superhéroe, hablar con esa persona que ya no está, conocer sitios inalcanzables, volver al pasado e incluso vivir el futuro. Todo es posible.
Quizás el soñar es un regaloque nos permite evadirnos de este mundo lleno de reglas y limitaciones. En el sueño tú eres el protagonista. Hay sueños mejores y peores, sueños que recuerdas y otros que no e incluso sueños que te dan soluciones a problemas. Lo importante es que ese momento es solo tuyo. Es tu rincón, tu espacio.
Así que, esta noche, cuando te acuestes y cierres los ojos, piensa qué papel quieres desempeñar en ese teatro sin reglas que empieza cuando la razón se toma un descanso.
“No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse.”
Walt Disney
No hay comentarios:
Publicar un comentario