Cuando éramos niños y queríamos aprender a montar bicicleta o correr con patines, cada vez que nos caíamos nos levantábamos y continuábamos intentándolo hasta adquirir la habilidad que nos habíamos propuesto aprender.
Ahora de adultos tal vez hemos olvidado un poco como se siente ser niños, y prestamos demasiada atención a los resultados y lo que pudieran pensar los demás sobre nosotros.
La tendencia ahora es a abandonarlo todo si sentimos que no obtenemos el máximo beneficio, o los cambios deseados a la primera.
Si nos permitimos aprender, cambiar y crecer, (a pesar de las caídas), por medio de las experiencias que se presentan en nuestras vidas, entonces podremos tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, decidiendo en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.
Sin miedo a los cambios, disfrutando el camino y sintiéndonos felices por cada paso conseguido... podremos manifestar toda nuestra capacidad para obtener el mayor nivel de bienestar posible..
No hay comentarios:
Publicar un comentario