viernes, 12 de septiembre de 2014

A veces nos confiamos, caminamos un buen trecho sin ningún tropiezo y pensamos que todo el camino va a ser igual. Pero no nos engañemos. Vamos a encontrar piedras en el camino cuando menos lo esperemos.
Y, a menudo, el hecho de encontrarnos con una piedra imprevista nos desestabiliza, nos hace replantearnos nuestras expectativas, o nuestras creencias. Por tanto, hemos de estar atentos y no sorprendernos demasiado, ya que las piedras forman parte del camino y es lógico que, de vez en cuando, nos las encontremos. Cuando esto sucede, tenemos que ser fuertes para superarlas de forma adecuada.

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