Vi cómo el sol bendijo con su luz y calor a las olas, como las palmeras se movían junto a la brisa. Me acosté sobre la arena, miré al cielo amplio y azul, sentí que mi corazón alegre saltaba de mi pecho y se unía al cantar de las olas. El mar me incitó a acercarme a él, cómo avanzaba hasta el horizonte y se perdía en la distancia. Y yo me dejé seducir por él. Me levanté y caminé hacia el mar, cuando el agua tocó mis pies, le pregunté ¿desde que lugar lejano vendrás?
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