Estaba perdido y no sabia que rumbo tomar, no sabia que direccion seguir. Cierta noche sin luna, contemplando el cielo, observó accidentalmente una hermosa estrella fugaz. Pudo contemplarla solamente un segundo, pero ese segundo fue suficiente para pedirle a la hermosa estrella fugaz que le mostrara el camino correcto.
Y desde entonces sigue la direccion que le indico la hermosa estrella fugaz, viviendo con la certeza que algun dia la podria alcanzarla y volverla a ver.
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