- ¿Estás bien?
- Sí
- Yo te veo bien. Tienes la mirada limpia.
Sólo esta última frase me ha bastado para darme cuenta que la vida no es cuestión de expectativas ni de opciones, ni siquiera de consecuencias, es cuestión de equilibrio.
Y dejemos las causas y efectos para cuando procedan.
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