martes, 10 de febrero de 2015

Cuando la lluvia cae, todo en la vida diaria parece ser más complicado, más difícil, más desganado.
Hoy tengo un día de esos,  el cielo gris y oscuro quiere prolongar más la noche , el frío empañó las ventanas y se hace casi imposible abrir los ojos  y comenzar  la rutina, pero las cosas hay que hacerlas, las responsabilidades, obligaciones y sobre todo el reloj , no saben de pronósticos de tiempo, ni las  malas consecuencias  que acarrea nuestra modorra, simplemente hay que LEVANTARSE.
Me digo  a mi misma, que lo mejor de este día es abrir los ojos y comprobar que aún sigo viva, que aún respiro, que puedo  hacer que este día sea mejor que el de ayer, pienso en lo que me hace bien y me digo que es una buena oportunidad para agradecer que pueda sentir,  que pueda vivir,  tener la oportunidad una vez más  de  cambiar mi suerte para bien o para mal, que no puedo perder un minuto más en intentarlo, que este día puede tener mucho más de lo que parece que tendrá, puedo hacerlo  más alegre o más triste, todo dependerá de  mí, tengo el don del libre albedrío, ese don único que tenemos cada uno para cambiar nuestra existencia,  nuestro destino, por eso, que un día de lluvia no  me lo impida, que mojarse un poco tiene su encanto,   un  día de lluvia tiene su propio sol, el sol que le ponemos cada uno desde nuestra fuerza interior, desde nuestra energía  y capacidad para cambiar las cosas .Que este día de lluvia no me impida proponerme pequeños o grandes  propósitos para cambiar  mi vida o la de alguien, que la lluvia no moje mi alegría, que refresque la risa que me produce verme caminando por ella,  eso no es nada comparado con  lo que tengo que hacer,  con lo que me he propuesto ,nada más ni nada menos, hacer de este día gris ,un día , cálido y con  un sol único y brillante!

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